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  • jorgescribe 12:41 pm el April 29, 2009 Permalink | Responder
    Etiquetas: Gripe porcina, noticias, pandemia, puerco, venezuela   

    El miedo de morir como un puerco 

     

    Aun así, en estos días me causa gracia esta escena de Los Simpsons La película

    Aun así, en estos días me causa gracia esta escena de Los Simpsons

    A modo de chiste publiqu√© en mi perfil Facebook hace d√≠as, el siguiente estatus: “¬ŅLlegaremos a usar mascarilla? ¬ŅLos gobiernos mexicano y estadounidense disimulan cifras, o los medios buscan crear panico para tener mas entretenimiento en el gran circo mediatico internacional? ¬ŅEste virus lo crear√≠a alguna o algunas farmaceuticas interesadas en recobrar lo perdido por la crisis o a un puerco lo cogi√≥ el sereno?”.¬†

     

    Lo cierto y nada gracioso es el ambiente colectivo de zozobra. y temor a contagiarse. Un temor contagiado del cultivo de virus informáticos e informativos por excelencia, la Web, con un bombardeo de incesantes e imprecisas cifras que infestó en seguida a la TV y al otro día a los periódicos.

    El lunes (27 abril 2009) empec√© la semana con la alarmante notificaci√≥n de la OMS con el paso de 3 a 4 de la alerta epidemiol√≥gica. Para mi fortuna nerviosa, me ha calmado noticias con declaraciones en bases a especulaciones y observaciones no corroboradas sobre el aparente efecto moderado de la gripe en los pacientes infectados de otros pa√≠ses. Como por ejemplo eso de que los fallecidos fueron casos a√ļn no estudiados a fondo y que las v√≠ctimas acudieron muy tarde a la asistencia m√©dica.

    Con¬†la entrada¬†Informaci√≥n o p√°nico, ¬†BBC Mundo, trata de responder¬†a sus lectores con simples ideas a los temores m√°s expresados por √©stos √ļltimos en los comentarios del sitio Web. Se√Īalando por ejemplo situaciones concretas que probablemente han contribuido al clima de p√°nico: las comparaciones innecesarias en relaciones con pasadas pandemias y sumado a la imprecisiones de las cifras ¬†m√°s la credibilidad de los gobiernos mexicano y de los pa√≠ses con reportes de casos confirmados.

    Y he aqu√≠ mi aporte a la histeria colectiva. Para quienes ponen sus esperanzas en las mascarillas que rapidamente se agotan y pronto en las paradas de semaforos se revender√°n, ¬†conversando con un amigo que vive en M√©xico √©ste me coment√≥ que all√° se rumora sobre la ineficacia de los trapitos de telas nunca tan apreciados como a partir de ahora por las mayor√≠as. De seguro, este √ļltimo comentario para los pelos… Bueno pues como estos muchos otros rumores y ataques de p√°nico expresados en mensajes de textos, en estatus y entradas nos pondr√°n a sentir los sintomas de un virus que a√ļn no ha atacado nuestro organismo.

    S√≥lo queda seguir las susodichas recomendaciones higi√©nicas en estos casos: como alejarnos de espacios aglomerados de personas (dificil para m√≠ en Caracas necesitando transportarme en Metro), no tener contactos c√©rcanos con personas que se les vea con gripe, lavarse las manos…etc. Y a esperar. Y una vez pasado este mal rato, o ¬Ņpor qu√© no desde ahora? Comenzar a discutir y analizar el papel por los medios. Evaluar si se cumpli√≥ un desempe√Īo de informaci√≥n, alerta y prevenci√≥n o de sensacionalismo y actividad de desinformaci√≥n provocadora de p√°nico mundial.

     
    • Mauricius 3:45 am el mayo 1, 2009 Permalink | Responder

      ¬ŅQu√© les pas√≥ a los mexicanos que no llamaron al Chapul√≠n Colorado?…

  • jorgescribe 6:26 pm el October 26, 2008 Permalink | Responder
    Etiquetas: ddhh, derechos, humanos, racismo, venezuela   

    Soy blanco, no negro, y no es una campa√Īa de Benetton 

    El blanco y el negro

    El blanco y el negro

    Soy blanco, no negro o afroamericano o afrodescendiente (como pol√≠ticamente y superficialmente mejor les parezca). Lo que tambi√©n s√≠ soy es una persona con derechos como lo es mi hermano el negro, el ind√≠gena o el que sea cual fuese su condici√≥n de raza, color de piel, tendencia sexual, posici√≥n pol√≠tica o su credo religioso. ¬ŅEsto a qu√© va? A que estoy indignado con un mal de males. Y creo que por fin abr√≠ los ojos ante una asquerosa realidad yacente en nuestra ‚Äúch√©vere‚ÄĚ sociedad venezolana.

    Hago eco de las palabras de Renato Modernell, en su art√≠culo En Venezuela, RACISMO ¬°S√ć HAY!. ‚ÄúAunque el discurso dominante ha sido siempre que el fenotipo venezolano es una alegre mezcla de ‚Äėblancos‚Äô, ‚Äėnegros‚Äô e ‚Äėindios‚Äô, nada dista m√°s de la verdad‚ÄĚ.

    Me da arrechera, en el más legítimo uso de esa palabra, ante esa porquería de cloaca que anda por las calles llamada Racismo. Y vaya que esa arrechera la cargo muy fresca justo ahora que escribo esto.

    El acicate de este, tal vez trasnochado, arrebato de Derechos Humanos, es una escena en Tecni Ciencias Libros del Centro Comercial San Ignacio en Caracas, hoy sábado 25 de octubre a las 8 y media de la noche. Leía un libro en el local hasta que casi vomito en él.

    Sube el tel√≥n: Un hombre negro entra al local con su bolso. Su apariencia, ropas o ‚Äúpinta‚ÄĚno califican en el criterio de uno de los encargados de la tienda quien le pide que entregue el bolso si quiere entrar. Baja el tel√≥n. Sube el tel√≥n: el hombre negro reclama el porqu√© a √©l le piden el bolso cuando ve que hay otros clientes en la tienda a los quienes no se lo pidieron. Baja el tel√≥n. Sube el tel√≥n: el hombre reclama todo esto. Y en ingl√©s. De la tienda nadie entiende al negro ¬°que result√≥ extranjero! El sospechoso se ve forzado a exprimir el espa√Īol que apenas conoce.

    La cara de imb√©ciles inocentes que cumplen con la sagrada norma de hacer sentir como basura a los clientes que ellos consideran por su sabio criterio qui√©n es sospechoso no cambia ni siquiera cuando queda clara la queja del hombre que repite una y otra vez ‚Äú¬Ņpor qu√© me pides el bolso a mi y a todos ellos no?‚ÄĚ y cerrando su presentaci√≥n con ‚Äúit‚Äôs unbelievable!‚ÄĚ.

    La conmoci√≥n no fue menor cuando el brillante dependiente de la librer√≠a vocifera, herido porque no sabe qu√© groser√≠as les dir√≠a el negro extranjero, ‚Äú¬Ņpara qu√© viene a mi pa√≠s a joder?‚Ä̂Ķ It‚Äôs unbelievable! Con la triste escena del teatro de relaciones urbanas de Venezuela, s√≥lo me pregunt√© una y otra vez, qu√© hubiese sentido yo en su lugar. Lo que si les puedo decir es que sent√≠ impotencia y autorreproche al ver que no fui capaz de decir nada. Y nadie dijo algo. Miento, s√≠ dec√≠an algo. Murmuraban ‚Äúlo entretenido‚ÄĚ de la escena.

    En esa b√ļsqueda que les mencion√© en Internet con las palabras ‚ÄúRacismo-Venezuela‚ÄĚ, me consegu√≠ otro art√≠culo que narra otra escena de puro ‚Äúamor humano‚ÄĚ: una chica a quien le niegan el acceso a un local nocturno porque es negra. Su amiga y testigo, Yosmar Ram√≠rez, periodista, a modo de cr√≥nica narra el rechazo a la chica esa noche ‚ÄúTal y c√≥mo s√≠ te dijeran que no tienes los zapatos adecuados para entrar a un local, ella deb√≠a ir a casa y, bueno en mi torpe cabeza s√≥lo puedo imaginar, que su √ļnica opci√≥n era la de arrancarse la piel para regresar digna de pertenecer por una noche al exclusivo local caraque√Īo.‚ÄĚ

    Escribo estas pocas palabras intentando denunciar el ‚Äúmaldito racismo‚ÄĚque en nuestra narices yace y muchas veces disfrazado de chiste incluso. Son pocas, pero igual todas las palabras no alcanzan para aborrecer este verdadero c√°ncer de la sociedad que excluye, maltrata, divide hombres, escupe dignidades, mata autoestimas.

    En conclusi√≥n, sube el tel√≥n y baja el tel√≥n la obra se llama Venezuela es racista. Hoy comenc√© a caer en cuenta. Despertemos de esa adormecida realidad, de esa burbuja de falsa aceptaci√≥n del mestizaje, que asemeja al postizo esfuerzo de las campa√Īas Benetton.

    Finalmente, para dejar unos puntos claros en cuanto a una posible defensa de la tienda mencionada, o cualquiera otra que a diario repite la función, se entiende la necesidad de custodiar los bienes de la empresa. Pero violar la privacidad al pedir revisar un bolso en la salida, o pedirlo para poder ingresar siendo que otros pasaron con él, es cuestionable. Vale recordar o hacer saber que el artículo 7, numeral 9, de la Ley para la Defensa de las Personas en el Acceso para los Bienes y Servicios, apunta sobre el derecho de una persona a no recibir trato discriminatorio por parte de los proveedores.

     
    • Mar√≠a Virginia 1:23 am el febrero 13, 2009 Permalink | Responder

      Gracias por escribir esto.
      En estos momentos estoy tratando de armar un trabajo de grado con relaci√≥n a este tema y la experiencia que relatas ( y que poca gente la relatar√≠a p√ļblicamente) me ha sido muy √ļtil.
      Gracias de nuevo.

    • Mar√≠a Virginia 1:24 am el febrero 13, 2009 Permalink | Responder

      Gracias por escribir esto.
      En estos momentos estoy tratando de armar un trabajo de grado con relaci√≥n a este tema y la experiencia que relatas ( y que poca gente la relatar√≠a p√ļblicamente) me ha sido muy √ļtil.
      Gracias de nuevo.

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