Una tos lejana, ehem, digo Un lugar lejano: La excusa para un post 

EUn Lugar Lejanoste año no he perdido el hilo de las producciones venezolanas de cine. Macuro y Día Naranja me han agradado y me conecté con ellas, eso sí con ciertas observaciones que no diré. Pero por su parte, Libertador Morales, Zamora y Ve-Nezzia me han dejado un sinsabor y sin ganas de escribir algo sobre tantos desaciertos.
Esta vez, UNA TOS LEJANA, digo, UN LUGAR LEJANO, me inspiró y así aprovecho que tengo tiempo sin escribir por estos lares…  Antes aclaro que esto no es una crítica, sino apreciaciones que fueron fruto de reflexión y acidez junto a mi querida amiga Yssmar Guerrero mientras veíamos la película.
La trama me ha ultrajado: me ha forzado para hacerme creer la enfermedad del protagonista, su depresión, su desesperación por el miedo a la muerte, su búsqueda del “lugar lejano” y su relación con la Heidi de la Patagonia. El enamoramiento de ellos no me dio tiempo, ni siquiera vi el roce cliché de manos que seduce a los personajes (por cierto, ahora sé que hacía Heidi cuando el abuelo no estaba en la cabaña: metía a desconocidos en la cabaña y hacía cositas).
Me ha caido simpático el muerto con hipo del accidente al inicio. Al igual, lo curioso de la cultura de Biblioteca Nacional de nuestro país, allí la gente no está en la sala de lectura sino dentro de los estantes. Y no se puede olvidar el detalle de la escena de Julian que al despertar de su descanso al aire libre, la nieve no lo cubrió pero si a su alrededor
La musicalización tuvo un pequeño problema: al principio es para pedir que te ahorquen con el violín y luego ves que no pudieron identificar qué sonido podía servir seriamente. Era un playlist que alguien pensó para una película deprimente.
En cuanto a clichés, olvidaba que el síntoma imprescindible de cualquier enfermedad mortal es una “tocesita” y más allá de usarse como un síntoma necesario es para marcar el drama de la enfermedad. Otro clicé es la necesidad de azotar las cosas para mostrar que el personaje esta “está muy molesto”.
Cuento esto sin haberla terminado de verla, porque en la escena de los gritos (supongo que 15 o 20 minutos antes de terminar) se fue la luz y no supe si Julian finalmente termino gritando: Kassandra.
Como no logré ver el final, que luego veré en DVD pirata, ya que no pienso usar la entrada para volver a verla sino para ver otra (Cocco before Chanel), me atrevo a especular el final: el personaje principal muere, ella tendrá un hijo fruto de ese amor…y la quimio seguramente no habrá causado infertilidad así como no menguó el libido en Julían.
Otro elemento de mi agrado: que siempre el enfoque me resaltaba los fondos, sí, la verdad eran muy bellos, no era necesario tener a los personajes como primordial.
No me interesa hablar de las actuaciones de Erich Wildpret y Marcela Kloosterboer. Aunque no estuvieron mal. Ella me gustó, y lo digo sin sarcasmo. El actor venezolano a excepción de tener que azotar las cosas al inicio, hizo buen trabajo.
Ahora tengo expectativas de una Casa Pa’Maita, ganadora del Festival de Cine Venezolano 2009.
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Ya vi el final: ¿no se pudo buscar la solución menos fácil al conflicto? Wow, cuántos guionistas se han exprimido sus neuronas con buenos desenlaces cuando pudieron hacer que todo fuese un…bueno, vean y entenderán.
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